Algunas críticas al #15M

Voy a hacer alguna anotación rápida sobre el movimiento #15M. Creo que ¡Democracia Real Ya! está cayendo en algunos errores importantes. Está bien que se hable de discuta de todo, pero no debería establecer un programa polí­tico. Como dice Nacho Escolar, hay que hablar del marco, no de su contenido.

  1. Cuanto más se concrete las acciones, más cerca se está de crear un programa politico. Ese movimiento acabará generando que se pase de un apoyo amplio hacia el #15M a que vaya excluyendo  a cada vez más gente.
  2. Creo que hay que debatir cómo fomentar la transparecia, la participación ciudadana, el control político por parte de la ciudadanía hacia nuestros gobernantes, el debate… Es decir las reglas de juego, no decir como debe acabar la partida.
  3. Noy hay que decir sólo el qué, sino el cómo. Y creo que hay que intentar ser los más realista posible. Ser consecuente de la inercia que cualquier cambio provoca. Quizás no haya que exigir alcanzar el final del camino, sino empezar a andar por el camino de los cambios.
  4. Democracia Real Ya debe tener encuenta que no se puede tener a una sociedad permanentemente movilizada (acampada, protestando en la callle…). Las elecciones de hoy han sido un fuerte estímulo, pero debe plantear cómo se debe trabajar a partir de ahora: las nuevas ágoras, la comunicación con la ciudadaní­a, la forma de transmitir las propuestas de cambio a los políticos, etc.

Y aquí­ algunas cráticas a cómo nuestros partidos han ayudado a empobrecer nuestra democracia:

  1. Cualquier decisión impopular debe ser explicada. No puede haber una sociedad madura si los polí­ticos no la tratan como tal.
  2. Nuestro sistema democrático se ha encasquillado debido a la degradación funcional de los partidos polí­ticos.
  3. He participado en varias comisiones de trabajo de la Diputación de Valladolid, donde salvo los técnicos y el partido gobernante justificando sus acciones, el principal partido de la oposición no criticaba ni proponía nada. Crí­ticas y propuestas que después aparezc­an en prensa. Si degradamos los órganos de funcionamiento democrático, estaremos degradando la democracia.