Europa

A pesar de estar en paro, apenas he sacado tiempo para escribir por unas u otras razones. Hacía tiempo que quería discutir sobre Europa, quizás con la proximidad de las elecciones a su parlamento sea buen momento para plantear el tema.

He estado un par de veces en Bruselas en visita institucional para conocer sus organismos y el funcionamiento de la misma, visitas organizadas por el Consejo de la Juventud de Castilla y León y la propia Junta. La primera vez fui en 2005 o 2006 y la segunda vez en 2008. La UE tiene dos parlamentos: uno en Bruselas para las comisiones de trabajo y otras reuniones y un segundo en Estrasburgo, donde se hacen las asambleas plenarias (1 al mes). Nosotros estuvimos visitando el primero de ellos además de otros organimos, como el Comité de las Regiones o la Comisión Europea.

Nada más llegar al Parlamento, una persona recibe al grupo y le da una explicación básica de cómo se organiza, financia y se gestiona la UE. En la primera visita, aquella persona nos contó algunos de los detalles  mencionados antes y después lanzó una afirmación: “Europa está en crisis“. Aquella afirmación, debida al rechazo en varios países de la Constitución Europea, continuó con unas frases de difícil clasificación entre la impotencia y la rabia:

“La debilidad de Europa se debe a la debilidad de sus gobiernos. Chirac es un cadáver político.  A Tony Blair, su partido le va a mandar a la calle en dos días. Barroso está aquí por ponerle en algún lugar, porque por no quererle, no le quieren ni en su país. En Alemania hay una unión antinatura que dificulta la toma de decisiones claves. Bélgica está al borde de la escisión y Zapatero, Zapatero es un novato”

“Lo que se consiguió en Maastrich sólo se pudo hacer por la fortaleza de la clase política de aquella época: Mitterrand, Tacher, González, Helmut Kohl… la debilidad de sus gobiernos es la debilidad de la Unión

Os imaginaréis la sorpresa del auditorio, sobre todo cuando esta persona estaba acompañado por una Eurodiputada para realizar la presentación. Iratxe García salió al paso diciendo “Hay que tener esperanza“.

Hay que tener esperanza

Curiosamente esa misma frase es la que nos dijo un dirigente del Partido Socialista cuando nos realizó la presentación en 2008 del Comité de las Regiones. Dicha institución se creó de modo residual tras el tratado de Maastrich por petición Alemana, quien en aquel entonces era el único país con un sistema de división/gestión regional. Desde entonces muchos países han modificado su funcionamiento interno, potenciando los modelos federales -o autonómicos en el caso Español-, por lo que su importancia ha ido creciendo.

Este político, de quien no recuerdo el nombre, comenzó su intervención contando el presupuesto que tenía el Comité y cuáles eran sus gastos. Su intevención, tristes donde las haya, igualmente fue una mezcla de impotencia y rabia:

“Hace dos años redactamos 3 informes para la Comisión, por lo que cada informe costó más de 2 millones de euros. El año pasado fue mucho mejor, redactamos 7, por lo que cada informe “sólo” tuvo un costo de 1,7 mill. de euros. Eso es para que veais la importancia que se da a este organismo desde la propia Comisión “

Intentó acabar su presentación dando ánimos, dando ejemplos de un par de informes que habían sido tenidos en cuenta para votaciones en el Parlamento y con una afirmación:

“El Comité de las Regiones se acabará convirtiendo en el Senado de la Unión Europea, ese es su futuro”

El problema, nos comentaba, es que los representantes del Comité -alcaldes y presidentes de Diputaciones o autonomías- apenas pisan por allí y cuando van, al menos en el caso español, es para tirarse los trastos a la cabeza.

“Una de las últimas reuniones a las que más representantes españoles vinieron, fue paradiscutir el tema del trasvase del agua… vinieron a tirarse los trastos a la cabeza, aquí, para discutir un tema completamente local. Os podéis imaginar el espectáculo que dimos. También estuvo Ibaretxe para presentar su Plan Soberanista… en definitiva, cuando vienen es para problemas locales, no para relizar políticas europeas. ¿Os imagináis si todos los alcaldes viniesen aquí y pidiesen en una única voz mayor financiación local?. El golpe sería tremendo, la Comisión estaría casi obligada a trabajar en ello… pero claro, eso no sucede.”

“Pero las cosas cambiarán, hay que tener esperanza